Movimientos de atención consciente

13 de mayo de 2025

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Iñaki

En mi anterior entrada, hablaba sobre la meditación como una práctica que podemos incorporar a nuestras vidas para bajar las revoluciones por minuto, hacernos más conscientes de nuestros pensamientos, sensaciones y emociones, aprender a estar con las dificultades que surgen cuando observamos con más detenimiento y ser capaces de elegir una respuesta diferente a la habitual. Con todo ello, podríamos tener una vida más plena, alejada de las conductas compulsivas que nos han hecho daño en el pasado.

Pero, no sólo contamos con esa herramienta. El protocolo MBAR, propone también otra práctica desde la corporalidad, que es la práctica de los movimientos de atención consciente.

La finalidad de dicha práctica es la de hacernos más conscientes de nuestra corporalidad, que es el primer indicador de que algo va mal y  que puede llevarnos, en caso de no observarla, a desear tapar ese malestar recayendo en conductas compulsivas que históricamente nos han permitido evadirnos y no lidiar con ese malestar, pero que sabemos que a la larga nos producen un malestar todavía más profundo.

Haciendo esta práctica podremos ver si las sensaciones en nuestro cuerpo son agradables, desagradables o neutras y aprenderemos a relacionarnos de una manera más productiva con aquello que sea que aparezca en cada momento.

Aprender a relacionarme con las sensaciones corporales que aparezcan en cada momento.

El programa no se cierra a ningún tipo de ejercicio. Propone, o bien estiramientos, o bien ejercicios de yoga, o bien de Qi Gong. Yo en particular trabajo con esa dinámica, en concreto con unos ejercicios de Qi Gong, que son una secuencia de 18 movimientos.

Me encanta esa secuencia, primero, porque es muy agradable, como una especie de danza. También es una secuencia de ejercicios muy respetuosa con los diferentes perfiles de participantes, ya que cada uno hace aquello que está a su alcance y no se trata de una competición para ver quien está en mejor forma física. Lo puede hacer cualquier persona, independientemente de su forma física. Y por último y más importante, porque es una manera dinámica y entretenida de aceptar y aprender a estar con las sensaciones corporales que van apareciendo, al hacer los ejercicios.

Implementar su práctica periódica (se necesitan 20 minutos para hacer la secuencia) es otra herramienta muy potente que explora el Programa para mejorar nuestro bienestar, dándonos herramientas saludables, que puedan sustituir, a los hábitos nocivos que pudiésemos tener en relación con nuestro comportamiento compulsivo favorito o nuestra sustancia favorita y sirve sobretodo para apoyarnos en una recuperación sólida, alejada de recaídas indeseadas.