El cuerpo cómo primer identificador de la conducta adictiva

20 de mayo de 2025

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Iñaki

En el entrenamiento que propone el protocolo de Mindfulness, MBAR, se va un paso más allá en la relación que tenemos con nuestras conductas y comportamientos compulsivos.

Hemos visto en qué momentos estoy más propens@ a qué me vea arrastrad@ por dichos comportamientos, aprendiendo cuales son las circunstancias más habituales en las que aparecen los detonadores de mi conducta.

Ahora aparecería la pregunta de: ¿y ahora qué hago con eso?

Persona dubitativa

Pues bien, el protocolo MBAR, nos habla del tono “hedónico” o barómetro interno, que podría entenderse por aquello que experimentamos, ya sean, sensaciones físicas, emociones y/o pensamientos y que tienen un tinte de ser agradables, desagradables o neutras.

Ese tono hedónico nos puede afectar de una manera muy fuerte, independientemente de si es agradable, desagradable o neutro, llevándonos a que la mente vague y predisponiéndonos a dejarnos llevar por juicios automáticos sobre la experiencia, que pueden acabar llevándonos a una recaída en nuestra conducta compulsiva.

Por poner un ejemplo: estoy cocinando y tengo prisa porque se me ha hecho tarde. Ahí ya no estoy en mi centro, porque prevalece la prisa. Digamos que al hacerlo todo con mucha aceleración, se me cae un pote y queda hecho añicos en el suelo y todo se llena de cristales que debo recoger, por lo que todavía cenaremos más tarde.

Cuando se cae el pote, que sería el “detonador” de mi conducta, a mí me puede generar mucha rabia “emoción” y eso puede generar una serie de “pensamientos” como: “soy un inútil” “esto sólo me pasa a mí”, “se me cae todo de las manos” que me alejan de la experiencia directa y me predisponen a una recaída en mi comportamiento compulsivo, para alejarme del malestar que esa situación y los pensamientos automáticos asociados, me generaron.

pensamientos rumiativos juzgándonos negativamente nos alejan de la experiencia directa

A lo que nos entrena este protocolo es a que observe, que antes de esa emoción de rabia o esos pensamientos de los que me es difícil salirme, en mi cuerpo pasó algo. Mi cuerpo me avisó. Al aparecer esa rabia, quizás noté más calor, apreté las mandíbulas, noté un nudo en el estómago. Es llevar la atención a eso y parar antes de reaccionar. Parar y darme un espacio para recomponerme y eso se hace poniendo nombre a lo que está pasando en ese momento.

“He sentido un nudo en el estómago y eso me ha provocado mucho malestar. Es un 7 sobre 10 en sensación de malestar”. Puedo parar, hacer unas respiraciones, una pequeña práctica de meditación, para llevar amabilidad a esos juicios automáticos que estaba teniendo sobre lo que juzgaba severamente como mi “inutilidad” y poder dar una respuesta diferente a la habitual y que eso me sirva para situaciones similares que puedan aparecer en el futuro, para aprender a alejarme de ese malestar, sin recurrir a mi sustancia o comportamiento compulsivo favorito.

A veces simplemente basta con no hacer nada. Estar con ese malestar y darle espacio.