En “posts” anteriores he puesto el énfasis en evitar situaciones que nos pueden llevar a recaídas y como comentaba, es importante conocerlas e identificarlas, para dar una respuesta diferente ante dichas situaciones.
Es interesante observar que el Mindfulness no es sinónimo de evitación, sino más bien se trata de estar presente con lo que aparezca.
Dado que nuestras mentes están programadas para registrar más eventos negativos que positivos, es interesante observar que precisamente estar atentos a los eventos positivos que hay en nuestras vidas. es otra herramienta que podemos entrenar.
Normalmente, la mayoría de nosotros, en nuestro día a día, vivimos con una agitación o una aceleración, que nos impide observar las pequeñas cosas, cosas que son maravillosas y que hacen nuestras vidas mejores. Y están ahí, al alcance de la mano y sólo necesitaríamos parar, bajar el ritmo y poder apreciarlas.

La naturaleza nos provee de esos momentos hermosos a cada momento. Un hermoso atardecer, un árbol que florece o al que se le caen unas hojas amarillentas en otoño. Un cielo azul o un arcoíris después de la lluvia.
Pero también, si bajamos nuestra velocidad podemos volvernos más agradecidos con pequeñas cosas que de lo contrario nos pasan completamente desapercibidas. Cuando enciendo el grifo del agua caliente de la ducha, hay agua y además es caliente. Una gran parte de la población mundial no tiene ese privilegio que tengo yo, simplemente por vivir en un lugar determinado.
También, ese parar y focalizarnos en cosas positivas que ya existen en nuestras vidas, tiene ventajas en nuestras relaciones. Con nuestra pareja, hijos, amigos, compañeros o incluso con desconocidos. ¿Cuántos gestos de altruismo o generosidad de completos desconocidos me habré perdido por no estar presente, por estar mirando el móvil o pensando en lo que haría para cenar al llegar a casa? ( por poner un par de ejemplos).

Una mención aparte relacionado con esto y de lo que hablaré en otro post, sería la comunicación empática que se produce cuando estoy presente en mi totalidad en lo que el otro me dice, sin juicios al respecto, sin interrumpir, permitiendo los silencios.
En fin, la práctica del Mindfulness nos puede llevar a potenciar la percepción de que ya existen muchas cosas bellas y buenas en nuestras vidas y puede ser un motor para que avancemos en esa dirección, en la dirección de querer más cosas bellas y buenas en nuestras vidas, haciéndonos personas más agradecidas, menos negativas y llevando armonía y bienestar a nuestras vidas.