Tanto el Mindfulness, como el protocolo MBAR, aparte de ser herramientas para la recuperación en consumos problemáticos de conductas o de sustancias, también son una invitación a cómo estar en el mundo de una manera más respetuosa y que genere bienestar para nosotros y nuestro entorno.
Por eso, otra de las muchas invitaciones del Mindfulness y por lo tanto, también presente en el protocolo MBAR, es el desarrollo de la empatía.
Ésta capacidad está muy ligada a hacernos conscientes de qué somos responsables de nuestros actos y que creamos una realidad u otra, en función de nuestras acciones, nuestras omisiones, aquello que nos decimos o aquello que decimos a los otros. Por lo tanto, la empatía es algo que se puede cultivar y hacer más presente en nuestras vidas.
¿Para qué me puede servir cultivar la empatía?
Parece como si la empatía estuviese relacionada exclusivamente con la mirada al otro.
Es cierto que hay un fuerte componente que está relacionado con eso. Con mirar con amabilidad al otro o como coloquialmente se dice: “ponerse en los zapatos de la otra persona”.

Eso no es sinónimo de que deba tolerar cualquier acto o comportamiento del otro hacia mí, pero sí me puede dar una visión más amplia del otro, que me permite comprenderlo en mayor profundidad y por lo tanto ver que posiblemente tenemos mucho más en común de lo que inicialmente podía pensar.
Nos puede acercar a la humanidad compartida con el otro. Eso, ya de por sí, es algo muy a apreciar y más en el contexto en el que nos ha tocado vivir, en dónde existen tantos y tantos conflictos armados, sufrimiento, hambrunas…si hubiese una mirada global más empática y se pensase más en lo que nos une que en lo que nos separa, probablemente eso ayudaría a resolver los conflictos de una manera en la que la vida del otro, tendría un mayor valor y se pondría en el centro.
Si pienso en una cultura muy ajena a la cultura en la que vivo, me puedo imaginar a alguien en Mongolia, por poner sólo un ejemplo. Así a bote pronto, diría que no nos parecemos en nada y que nuestras vidas son completamente diferentes, pero posiblemente si miro con una mirada empática, puedo ver que esa persona de esa cultura tan ajena a la mía, también desea estar bien, ser feliz, estar alejado del sufrimiento. Lo desea para él y los suyos y eso es algo muy potente, que compartimos, independientemente de nuestra raza, cultura, creencias religiosas.
Eso, trasladado a nuestro día a día, puede ser un acto tan simple como el de intentar aparcar el juicio y fijarnos más en lo que nos une que en lo que nos separa con el otro, cuando aparecen conflictos de relación con un compañero de trabajo, con mi pareja o con alguien de mi familia, por hablar de los conflictos interpersonales más frecuentes.

Una de las causas más comunes para recaer en el consumo compulsivo, ya sea de sustancias o de conductas, son los conflictos interpersonales, por lo que es interesante estar atentos a eso y saber dar otro tipo de respuesta, cuando aparecen, desde la consciencia.
Por poner un ejemplo, puede ser que juzgue con dureza a una compañera de trabajo, por sus comentarios hirientes sobre las capacidades de los otros o porque alza mucho la voz. Pero si miro a esa persona desde una perspectiva más amplia, quizás pueda ver que al igual que a mí, le importa hacer bien su trabajo y quizás no conoce una manera más amable de trasladar sus inquietudes, ya que probablemente también se hable a si misma de esa manera o quizás peor.
Como decía antes, no hay que ir corriendo a abrazarla. Su actitud, que puede ser déspota, hiriente y poco amable, es legítimo que me afecte y que me disguste, pero la empatía, me da ese matiz de ver a esa persona de una manera más amplia y valorar cosas en ella que antes había obviado porque estaba instalado en el juicio o en una emocionalidad de rabia hacia esa persona y quizás incluso, en función de lo receptiva que vea a esa persona, me permita acercarme a ella para hacerle saber que valoraría, porque para mí es importante, poder tener otro tipo de relación profesional, más calmada, más respetuosa, en dónde pudiésemos compartir nuestros puntos de vista para conseguir el mejor de los resultados, ya que es algo que nos une a los dos.