En el Mindfulness hay un elemento clave que es la compasión.
Reconozco que siempre he tenido una relación difícil con la compasión. En mi ignorancia la asociaba con debilidad, con “pobrecito de mí” o “pobrecillo, el otro”, con la conmiseración, el compadecerte de ti o de otra persona.
Sin embargo, aunque no tiene porque ser incompatible y no hay nada de malo en ser compasivo con uno mismo cuando lo estás pasando mal o con otros, al ver su sufrimiento, la compasión a la que hace referencia el Mindfulness es mucho más amplia.
Si nos quedamos en la conmiseración, a veces, con la mejor de las intenciones, podemos estar haciéndonos un flaco favor o haciéndoselo a otros, ya que nos impedimos evolucionar, estando con lo desagradable y aprendiendo nuevas respuestas más satisfactorias para atender a las dificultades que se nos aparecen, o si, la conmiseración va dirigida hacía otros, también podemos estar negándoles la oportunidad de buscar por ellos mismos respuestas diferentes a esas trabas que se encuentran.

Por ejemplo: por mucho que quiera a mi hij@, si va a aprender a ir en bicicleta, aunque preferiría caerme yo en su lugar, debe ser él o ella quien caiga para adquirir esa nueva habilidad.
En el último retiro de silencio al que acudí en un entorno maravilloso, en la Sierra de Gredos, en la provincia de Ávila, con el maestro Juan Manzanera, uno de los ejes principales de los 7 días de retiro fue la compasión y reconozco que para mí fue una mirada completamente nueva para un tema que siempre se me había resistido.
Descubrí que la compasión tiene mucho más que ver con la capacidad de ver a los otros como semejantes, con poner el foco en todo aquello que nos hace iguales, más que en nuestras diferencias y pude observar cómo, independientemente de nuestras creencias, procedencias, raza o sexo, todos los seres aspiramos a ser felices y a evitar el sufrimiento.

El desarrollo de la compasión como una cualidad, estaría entonces relacionado con esa mirada empática hacia los otros y hacia mí mismo, reconociendo que a pesar de aspirar a ser felices y evitar el sufrimiento, muchas veces no sabemos cómo hacerlo y acabamos generando dolor y sufrimiento en nuestras vidas y en las de los demás.
Por lo tanto, me planteé que una forma de desarrollar compasión en mi vida sería el no reaccionar ante actitudes o comportamientos que pueda considerar injustos o que me desagraden, sino responder de una manera más empática, entendiendo a la otra persona en su totalidad y aunque pueda expresarle que me siento herido o triste por su comportamiento o actitud, trataré de no juzgarle por ello o tomármelo como algo personal.
¿crees útil el desarrollo de la compasión en tu vida? ¿qué habilidad te gustaría potenciar para ser más compasiv@?