Detenernos

19 de enero de 2026

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Iñaki

Últimamente, a menudo, vengo pensando  en cómo cada vez me parece que habito un mundo más acelerado, en el que siempre estamos corriendo sin saber exactamente hacia dónde vamos, luchando, incluso mientras dormimos. Yo, como el común de los mortales me veo arrastrado, también, en esa espiral.

Esa aceleración, es distracción, es agitación, es inquietud, es lo contrario a la atención plena, es lo opuesto a estados mentales como la harmonía o la ecuanimidad, estados mentales que nos llevan a saborear los frutos de la comprensión, la aceptación, el amor o el deseo de aliviar el sufrimiento propio y de los demás.

En ese escenario, agitado, acelerado, campa a sus anchas la energía de nuestros hábitos y nos arrastra y es muy difícil así, dejar atrás hábitos de consumo compulsivo, que nos mantienen en estados mentales negativos, que afectan a la visión que tenemos sobre nosotros mismos.

Si lo piensas, ni siquiera descansamos en vacaciones, cuando pasamos una semana fuera, en la playa o en la montaña o visitando un país desconocido. Siempre hay cosas qué hacer, cosas qué ver, parece como si tuviésemos una lista y tuviésemos que poner un tic en cada una de las actividades de la misma.

¿No te  ha pasado que has vuelto a casa más cansado qué cuando comenzaste tus vacaciones?

Pero el discurso sigue siendo ése: hacer, hacer, hacer… está poco premiado socialmente, por ejemplo, pasar la tarde del domingo tumbado en el sofá hojeando el periódico. Por otro lado, ¿cuánto aguantaríamos? ¿Cuánto tardaríamos en tener un dialogo interno en el que nos dijésemos que tenemos que levantarnos ya de una vez y hacer algo provechoso?

Por eso, puede ser hasta algo revolucionario, la meditación, ya sea sentada o caminando.

Y la primera función de la meditación es “Shamata”, detenernos.

Ya sea poniendo la atención en nuestra respiración, si es meditación sentada o en nuestro cuerpo, si estamos haciendo una caminata consciente, las revoluciones comienzan a bajar.

Comenzamos a hacernos conscientes de sensaciones, emociones o pensamientos, de los que no éramos conscientes hasta ese momento y ese es el primer paso para construir algo nuevo, algo quizás desconocido hasta ahora para ti, un espacio de conexión contigo mismo, poniendo una distancia con lo externo, que pasa a un 2º plano.

Es desde ahí, desde dónde puedes dar una nueva respuesta a los desafíos que vayan apareciendo en tu vida, sin caer en patrones repetitivos, que ya no te sirven.

¿Qué crees que podría aportar a tu vida, darte esos espacios para detenerte y poder conectar con tu esencia? ¿Hay algún miedo que te impida ir en esa dirección? ¿Qué crees que pasaría si dejas de lado esos miedos, esas incertidumbres y te lazas a probarlo?