Comunicación empática

13 de noviembre de 2025

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Iñaki

En uno de mis posts anteriores, mencionaba la comunicación empática como una herramienta a desarrollar para vivir más plenamente.

Revisando el post, veo que hablaba sobre hacernos conscientes de lo positivo que ya hay en nuestras vidas y en concreto hablaba de cuando decidimos parar y poner el foco en el otro.

Somos seres sociales y el protocolo de Mindfulness Mbar, no existe para aislarse del mundo y vivir una vida monástica, alejada de “peligros” que nos puedan hacer recaer en nuestra conducta compulsiva.

Todo el recorrido del Protocolo se centra en lo contrario: en qué las herramientas que adquirimos nos sirvan para vivir mejor con aquello que sea lo que aparezca.

Y ahí, tiene una importancia primordial nuestra vida social, nuestra relación con los demás: con nuestra pareja, amigos, familiares, compañeros de trabajo e incluso con personas desconocidas. También con las personas que no nos gustan, pero que están en nuestras vidas.

vida social, relación con los otros

Si nos preguntasen cual ha sido el recorrido que hemos hecho esta mañana para llegar a la oficina, en muchas ocasiones nos costaría contestar porque lo hemos hecho estando en “piloto automático”.

También con nuestras relaciones, muchas veces, actuamos en piloto automático.

Cuantos de nosotros al comenzar una conversación con un compañero de trabajo al que conocemos desde hace mucho tiempo o con nuestra pareja, con la que hemos convivido durante años, por poner sólo dos ejemplos, “nos desconectamos” porque pensamos qué lo que nos va a decir es lo de siempre y que probablemente, sea algo que nos ha repetido en incontables ocasiones y que ya sabemos.

Hay está el filtro del “juicio”. Juzgamos a los demás y nos hacemos una idea preconcebida de su discurso, en función de aspectos que presuponemos, pero que muchas veces ni siquiera sabemos con certeza: juzgamos en función de posibles simpatías políticas, del sexo del interlocutor, de su edad, de su condición socioeconómica, de cómo históricamente ha sido nuestra relación.

Rara vez escuchamos al otro sin interrumpirlo, fijándonos en todos lo matices de lo que expresa, fijándonos en su corporalidad, dejando de un lado el juicio.

El protocolo Mbar propone que para no “perdernos” al otro en su totalidad, desarrollemos estas cualidades: bajar las revoluciones, estar presentes al 100%, permitir al otro expresarse sin interrumpirlo, dejar espacio para que se den silencios, dejar de un lado el juicio.

estar completamente presente para el otro

Con la comunicación empática ganamos presencia, nos desgastamos menos, porque no queremos tener siempre la razón, sólo pretendemos escuchar atentamente al otro, aunque lo que nos diga no tenga porqué gustarnos.

También el otro, al sentirse escuchado se puede abrir más y puede haber un acercamiento más “verdadero”, más de corazón a corazón y puede que incluso con la práctica, lleguemos a ver con otra mirada a personas que juzgábamos dañinas, poco interesantes o que simplemente no soportábamos.

Sé que es difícil, porque el imán de la costumbre nos lleva a comunicarnos cómo siempre lo hemos hecho, pero ¿crees que puede valer la pena ni que sea probarlo por una temporada? ¿qué crees que puedes estar perdiéndote por no practicar la comunicación empática? ¿quién crees que es un buen candidato/a para empezar a practicar?